Especialistas insisten en que la aplicación debe ser de manera estratégica y debe utilizarse como última instancia para matar al ejemplar

Un estudio alerta de la presencia de Aedes aegypti resistentes a los insecticidas utilizados cotidianamente. Especialistas advierten que el uso de aerosoles deben ser aplicados en horarios estratégicos para cumplir con la misión de combatir al mosquito transmisor de las enfermedades del dengue y el chikungunya.

Laura Harburguer del Centro de Investigacion de Plagas e Insecticidas dialogó con el programa Acá te lo Contamos por Radioactiva y aclaró distintos aspectos sobre este estudio para evitar confusiones.

“Hay un concepto acerca de la resistencia que tiene que quedar claro, en realidad en una población de insectos nos vamos a encontrar con individuos que naturalmente son susceptibles a los insecticidas y otros que no. Si nosotros aplicamos de manera continuada un insecticida lo que estamos haciendo es matar a los individuos susceptibles y cada vez van a quedar más los de la proporción de resistentes, pero no es que el insecticida produce una mutación que hace que aparezcan individuos resistentes sino que ya están naturalmente en esa población”, aclaró.

Además apuntó que cuando se aplica un insecticida se los selecciona, es decir, mata a los susceptibles y aumenta la proporción de resistentes, “generalmente hay una falla de control a campo, cuando se aplica el insecticida y se observa que no mata, la tendencia que se suele hacer es aplicar más insecticida en mayor cantidad y con mayor frecuencia y esto lo único que hace es no matar al mosquito y producir un daño ambiental que puede ser severo dependiendo de cómo se haga la aplicación”.

“Otra cosa que es importante saber es que no siempre que yo aplique una insecticida y no mate es porque el insecto es resistente, hay muchos otros factores que intervienen en la aplicación que si no se cumplen, no se hace de manera adecuada, puede ser que yo no logre controlar al mosquito, pero no necesariamente es porque el mosquito sea resistente. Por ejemplo, el insecticida no se puede aplicar en cualquier momento, tiene que ser en el horario de actividad del mosquito porque o sino voy a lograr el efecto deseado y por ahí le hecho la culpa a que es resistencia y es que se aplicó mal”, refirió.

Sobre el estudio que realiza la profesional en el área del Centro de Investigación de Plagas e Insecticidas comentó que trabajan hace más de 40 años con el tema de resistencia a insecticidas, enfocados en las vinchucas que son los vectores del Mal de Chagas y recientemente “debido a que las epidemias de dengue son cada vez más frecuentes y se aplican más insecticidas, empezamos a estudiar lo que pasaba con el mosquito”

“Sacamos una publicación científica con lo cual está comprobada la presencia de resistencia a epidetroides (un componente insecticida) en Salta, particularmente en la localidad de Salvador Maza. Detectamos esta resistencia y actualmente seguimos trabajando en algunas localidades del Nea y Noa, todavía no tenemos resultados definitivos pero en general el fenómeno de la resistencia a piretroides que se utiliza actualmente en las campañas de control está bastante extendido, entonces nosotros cuando detectamos la resistencia empezamos a evaluar alternativas”, indicó.

No obstante, aclaró que en todos los casos los insectos son susceptibles si se aplica otro tipo de insecticidas que pertenece al grupo organofosforado que podría ser una alternativa para controlarlo, “el tema es que ambientalmente no son tan amigables como los piretroides que es la que se está usando hoy en día, entonces la verdad que las alternativas que hay no son muy alentadoras, hay que ser muy conscientes a la hora de aplicarlos”

“Pero en lo que es el control del mosquito, la aplicación de insecticidas es la última opción, primero están las campañas de prevención, el descacharrado y la protección personal, solamente podemos recurrir a los insecticidas cuando hay una epidemia ya circulando para bajar rápidamente la población del mosquito vector”, alertó.

Uso de repelentes

Harburguer por otra parte diferenció el uso de repelentes con el de insecticidas, “en el caso de la resistencia a insecticidas cuando uno la detecta es para siempre,es decir, yo no puedo cambiar la genética de ese individuo y lo que pasa con los repelentes como no produce inmortalidad, es lo que se llama como una especie de

acostumbramiento pero sí es reversible”. “Por ejemplo si yo inundo una habitación, con un repelente va a llegar un momento que el mosquito no detecta nada porque tiene todos los receptores saturados y entonces no percibe diferencias en ese ambiente, pero si yo retiro al mosquito o el mosquito se va de ese ambiente va a volver a la normalidad y otra vez va a reaccionar a los repelentes”, dijo.

Finalmente remarcó que si una persona utiliza repelente en exceso, “el mosquito satura sus receptores pero después de un tiempo su efecto pasa y otra vez vuelve a ser susceptible”.